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Una de las actividades que más entusiasmo despiertan entre el alumnado del primer ciclo de primaria en el taller ‘El milagro de la naturaleza’ es la relacionada con el camuflaje. Para que los chavales entiendan mejor en qué consiste y la importancia que tiene para algunos seres vivos el poder mimetizarse con su entorno, los educadores científicos inventaron un cuento con dos protagonistas: la gallina camufleta y el gusano. Visten a la primera con un traje verde y marrón y la colocan en frente de un fondo del mismo color, por lo que a simple vista es muy complicado verla.
El cuento comienza un día cualquiera, cuando el gusano va a dar un paseo por el bosque. Está tranquilo, porque no observa nada alrededor que le pueda suponer un peligro. Lo que no sabe es que, entre los árboles, y con un traje similar al del entorno, hay una gallina camuflada que le está vigilando. El gusano se convertirá en su almuerzo.
La historia continúa, y así se hizo también en el colegio Mata linares. El fondo sobre el que está situada la gallina sufre cambios, como consecuencia de la intervención del ser humano, y aquel bosque que hacía que la gallina pasara totalmente desapercibida, se ha convertido ahora en un muro de ladrillos. No hay posibilidad de camuflaje, da igual donde se ponga el animal porque su vestido verde y marrón que tanto tiempo tardó en tejer, ya no le sirve para esconderse. Y eso tendrá consecuencias en su alimentación.
Los mismos alumnos que representan la primera parte del cuento, realizan también la segunda. Se trata de ver cómo, después de la transformación del entorno, el gusano, en su paseo, se percata sin ningún problema de la gallina, porque ya no está camuflada, y gracias a ello tiene tiempo para escapar y evitar que le coman. La gallina va a tener mucho más difícil conseguir su almuerzo.
Pero en esta ocasión, la historia sufrió un pequeño altercado con uno de los personajes, el gusano. El alumno que interpretaba ese papel, al comenzar la segunda parte se quedó pensando y dijo, con gesto serio: “no tiene sentido que yo salga, se supone que me han comido en el anterior paseo”. ¡Y qué razón tenía! En la primera parte del cuento el ya había sido devorado por la gallina así que ahora tenía que ser otro quien interpretara su personaje y no él, que ya formaba parte del ciclo de la vida, de la gallina, claro.
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