| Y los padres, también |
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| Colegios 2009-10 - La Salle de Santander |
| Escrito por Álvaro Matía - Periodista Ambiental |
| Lunes, 07 de Junio de 2010 19:39 |
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La idea es que, al asistir a las clases, los padres conozcan qué nuevos conceptos adquieren sus hijos y, de esta manera, puedan aplicarlos en casa, sobre todo cuando se trata de cosas tan concretas como el reciclaje, o la reducción del consumo en agua y energía. Pero no siempre la actitud de los padres es la de ser meros espectadores, tanto se involucran que, en ocasiones, y como ocurrió en este colegio, pasan a formar parte de las actividades. Era el taller de “Desarrollo Sostenible” en el que dividimos las clases en tres grupos, que representan, respectivamente, a cada uno de los tres mundos en los que está dividido social y económicamente el planeta. Por tanto, entre cada grupo hay diferencias sustanciales tanto en el lugar donde se les coloca (unos estarán más cómodos que otros) como en los materiales que se les dan (unos tendrán más tecnología y otros mucha materia prima pero nada de tecnología). La máxima: hacer el mayor número posible de cubos de papel. Para ello, cada grupo tiene que analizar con qué material dispone y cuál le hace falta para luego, con un representante, negociar con el resto de los grupos. Los chavales así lo hicieron pero, de repente, los educadores se dieron cuenta de que los padres y madres que habían asistido empezaban a llamar a gritos a sus hijos para darles instrucciones sobre lo que tenían que hacer. Será que con la edad aumenta la picardía pero a ellos les parecía que los intercambios que estaban haciendo los alumnos eran demasiado benévolos y que había posibilidad de sacar mayor “tajada” de cada trueque.
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Una de las características más significativas de Ambiente Familiar es la de ser un proyecto no solo para el alumnado y docentes, sino abierto a toda la familia. Por eso, desde un primer momento, la AMPA invitó a los padres a asistir a los talleres que sus hijos iban a tener en el colegio. En muchas ocasiones no iba a ser posible dado que el horario escolar se solapa con las actividades laborales de algunos padres y madres. Pero hubo quien pudo hacer una escapadita, como en el colegio La Salle de Santander, que junto al colegio Mata Linares, fué uno de los centros que más asistencia de familias ha cosechado.
Los alumnos estaban desconcertados, no entendían el entusiasmo de sus padres con tal actividad: ellos veían lo de la negociación como algo normal (“yo te cambio una hoja por una tijera”) porque consideraban que todo tenía el mismo valor –luego se dieron cuenta de que por muchos folios que tuvieras, no se puede hacer ningún cubo si no tienes regla, lápiz y tijera-. 











